La hora de la siesta
9 Mayo 2008
Pues al final cayó el tostón, o sea, el cochinillo asado. ¡Estaba de muerte! No podía ser de otra manera (siempre está exquisito). Ahora se trata de pelear contra el sopor verpertino. Será fácil, porque no es lo mismo teclear que escuchar una conferencia.
Pero peor ha sido el destino del cohino que ha desaparecido de nuestros platos como por arte de magia. Tan feliz que anda porqueando y ha acabado más tostado que una sueca en Maspalomas. Aunque, de todas formas, hay que tener cuidado con los guarros, como dice Bruce Schneier:
Muere más gente cada año a causa de cerdos que de tiburones. Lo cual dice bastante sobre cómo de buenos somos evaluando riesgos.
Lo que no explica es si se trata de sobre dosis de colesterol, triquinosis u otros motivos… En cualquiier caso, ya se sabe que del cerdo se aprovechan hasta los andares.
pobre cerdo, ha terminado como jamás hubiera podido imaginar, devorado con ansia… si es cierto lo de San Martín, y lo de San Lorenzo (parrilla al canto), buen provecho. amen.